martes, 7 de septiembre de 2010

Avanzan las obras de la Fábrica Cultural El Molino en Santa Fe (Argentina)


Reportaje e imagen publicados ayer en arqa.com

“El Molino Franchino permanece en pie como una metáfora que espera hacerse hábitat, recobrar la dimensión, ser habitada para decir su texto, su canción creativa e insinuante. La palabra dice “molino”, de moler, pulverizar en partes, hacer liviano lo pesado, destrozar el todo y alcanzar la sutileza. Sacar y no poner, como en el arte y el sentido.

Cambiar la sustancia para transformarla en otra cosa, harina de lenguaje, forma de nombrarnos, volvernos a inventar. “Molino” es, al fin, un “molino harinero”, un homenaje visible al trabajo y a la acción humana, a la secuencia para recrear la materia, para alcanzar el pan, la complejidad de lo simple. Entonces, giro del color al blanco, del todo a la parte, del hierro al cuerpo, de la materia al sentido, del esfuerzo a lo colectivo. Obra de lenguajes múltiples donde la construcción es poesía, la soldadura puede ser silencio, una línea dibujada en el agua, una cadena convertida en canción. Nace una fábrica cultural, un lugar donde se imaginan, diseñan y producen bienes culturales de todo tipo: juguetes, muebles, libros, obras de arte, fotografías, películas y espectáculos”. Recuperación edilicia del complejo Molino Franchino y su incorporación a un sistema de parques y espacios públicos de la ciudad de Santa Fe. El viejo Molino Franchino se ubica en la manzana comprendida por Bv. Gálvez y las calles Castellanos, República de Siria, y Pedro Víttori. Este emplazamiento constituye una pieza diferencial que protagoniza el paisaje urbano del área pericentral de Santa Fe. El criterio de preservación y recuperación se aplica en este caso, no sólo por el significado histórico de los edificios, sino también por su alto valor constructivo y espacial. En esos espacios se plantea el desarrollo de actividades didácticas y expositivas vinculadas al diseño industrial y al diseño aplicado en general. Un multiespacio destinado a escuela de artes y oficios, y a la exhibición tanto del producto terminado como de sus procesos de fabricación y diseño.

Con ese objetivo se organizaron las siguientes operaciones arquitectónicas
recuperar los espacios interiores de la nave principal; captar la fascinación y el misterio que producen dichos interiores y asimilarlos para potenciar su encanto espacial y su expresividad constructiva; reinventar el uso de esos espacios para promover las prácticas artísticas contemporáneas; y dotarlo de las infraestructuras necesarias que permitan desarrollar dichas prácticas de manera eficiente. La obra está prevista en dos etapas superpuestas en un tiempo estimado total de veinticuatro meses. La primera etapa comenzó el 23 de diciembre de 2008 y cuenta con un tiempo de obra de doce meses y una inversión de aproximadamente $10.350.000. Involucra el sector comprendido entre la nave principal y la calle República de Siria. En esta etapa se desarrolla la adecuación de un edificio existente para el funcionamiento de talleres, aulas y dirección de la escuela. Entre los cuerpos edilicios principales se propone la construcción de una calle interior de 25 metros de ancho, que atraviesa la manzana con dirección norte-sur, apta para la práctica de actividades masivas que asume un rol protagónico por su condición de gran espacio público. Esta calle interior se funde con los pisos exteriores y veredas propiciando la continuidad de la experiencia peatonal alrededor y en el interior del complejo. Para cubrir dicho espacio y generar un ambiente agradable y protegido se adaptó el proyecto de “bóvedas cáscara”, desarrollado en la década del ‘40 por el arquitecto Amancio Williams, poniendo en valor un objeto arquitectónico emblemático que significó uno de los puntos más altos de la cultura arquitectónica argentina. La consigna fue imaginar, cobijados bajo su sombra, todo tipo de actividades públicas, tanto experiencias masivas como de pequeños grupos o individuales. Las tolvas a nivel de suelo de forma circular, expuestas gracias al desarme de los silos metálicos, se aprovechan para producir un sistema de canteros rellenados con distintos materiales (arena, césped, agua) y generar sobre la esquina noreste del predio una pequeña plaza. La segunda etapa de la obra, cuyo inicio está previsto para mediados de 2009, involucra el desarrollo total de la nave principal y su expansión a modo de explanada que se extiende hacia el oeste (hasta la calle Pedro Vittori) y se adecúa para resolver la parada de un tren urbano de baja velocidad. Se disponen sobre ese piso dos bóvedas cáscaras que irán jalonando el trayecto del tren hacia el Parque Federal y otros puntos significativos de su recorrido.

Superficies parciales edificio talleres y servicios
Planta baja
• Objeto de servicios (gusano): 200m2
• Hall: 85 m2
• Patio: 300 m2
• Núcleo húmedo: 53 m2
• Taller: 330 m2
• Galería cubierta: 70 m2

Entrepiso
• Office y depósito: 10 m2
• Núcleo húmedo: 53 m2
• Administración : 123 m2

Primer piso
• Hall: 85 m2
• Núcleo húmedo: 53 m2
• Taller: 330 m2

Segundo piso
• Hall: 15 m2
• Núcleo húmedo: 53 m2
• Taller: 330 m2
• Entrepiso: 53 m2

Usos y destinos
1 – Programa de investigación, construcción y realización de diseños múltiples.
Una oferta cultural que se arma desde el soporte: madera, vidrio, metal, tela, papel y nuevos materiales. Antiguas y nuevas tecnologías para la realización objetual: indumentarias, muebles, juguetes, vitraux, cosas de metal, papel, cosas cotidianas.
A) Aprendizajes varios sobre las representación proyectual, una aproximación a la arquitectura, el urbanismo, y la preservación y recuperación de patrimonio.
B) El arte, la técnica y las tecnologías al servicio de los procesos creativos del diseño.
C) Homenaje al mundo del trabajo. Formación de cooperativas de diseño.
D) Experimentación y nuevas tendencias sobre la producción objetual.
E) Dos modalidades de participación: Sábados, domingos y feriados el público en general construye, juega, crea, e inventa en todos los espacios del diseño; durante la semana, grupos de jóvenes y adultos producen diseño en la fábrica cultural organizados por soporte.
2 – Una administración mezclada con libros, juegos y objetos.
3 – Una biblioteca, mediateca, con todos los lenguajes y soportes para usar, circular, ajar y admirar.
4 – Una zona de industrias culturales, exhibición y quiosco (libro, cd, dvd, diseño), banco de datos y salas de reunión.
5 – Un centro de experimentación en los lenguajes audiovisuales con salas de escucha, grabación, diseños diversos por el ordenador, música popular latinoamericana, proyectual de bandas sonoras, cine de animación, documentalismo, fotografía, arte digital, hipertexto, salas de exposición, salas de expectación, teatro, música, muñecos, etc.
6 – Terraza de las artes urbanas, espacios para la experimentación corporal.

viernes, 3 de septiembre de 2010

La Presa de Rodrigo Abril y San Marcos: molinos y otros aprovechamientos industriales. Cultura y Patrimonio de la margen izquierda del río Esla

El pasado 27 de agosto participamos en una charla-coloquio en la localidad leonesa de Villanueva de las Manzanas, dentro de las actividades programadas en la III Semana Cultural organizada por la Asociación Cultural y la Junta Vecinal de la villa.

Tras agradecer la convocatoria de dichos actos y el interés mostrado hacia los molinos y cauces históricos que existían en el entorno, así como la asistencia de un buen número de amigos y vecinos de la zona, algunos de ellos molineros y dueños de molinos en la ribera del Esla, pasamos a relatar brevemente la historia de antigua presa llamada de Rodrigo Abril y San Marcos, histórico cauce que desapareció con las concentraciones parcelarias en la década de 1980.

Nos situamos en la ribera del Río Esla, concretamente en su curso medio y en la margen izquierda, entre los municipios de Villanueva de las Manzanas y Valencia de Don Juan, pasando por los de Campo de Villavidel, Cabreros del Río y Fresno de la Vega.


Casi con toda seguridad, la presa existía ya en el siglo X, pues en la venta de Villanueva que hacen dos diáconos al obispo Velasco en el año 967, por 300 sueldos en paños y plata, se menciona literalmente que dicha heredad contaba con molinas cum suis aquaductis.

Hacia el siglo XIII, esta presa comienza a llamarse de Rodrigo Abril, importante personaje cuya vida se desarrolló en la segunda mitad del siglo XII y el inicio del XIII, y que dio nombre a la propia Villanueva de Rodrigo Abril desde 1275 hasta el siglo XVII en que se fija ya el actual determinante “de las Manzanas”.

Hasta el siglo XIV la presa nacía en Villacelama (puerto o azud cerca del molino actual) y discurría por Villanueva y Palanquinos, donde devolvía sus aguas al río Esla. Los molinos de Villanueva y Palanquinos pertenecían a la Catedral de León, cuyos beneficios asignaba concretamente al Hospital de San Antonio, situado en la capital, junto a la parroquia de San Marcelo.

Posteriormente, los canónigos de San Marcos de León, señores de Villavidel, observaron la utilidad que podían dar a las aguas que, habiendo movido los rodeznos del molino de Palanquinos, eran devueltas al río. Así, solicitaron la prolongación de la presa hasta sus dominios, estableciendo un molino en Villavidel desde el cual harían desaguar las aguas en el Esla. Por ello a esta extensión se llamó Presa de San Marcos, a diferencia del primer tramo que quedó como Presa de Rodrigo Abril.

El Conde de Valencia, dueño de las villas de Campo, Cabreros y Fresno, hace las gestiones para extender la presa de San Marcos hasta sus dominios y posibilitar el establecimiento de molinos. En 1515 se toma acuerdo de llevar la presa hasta Fresno, lo que no se materializará hasta 1542, y posteriormente una nueva ampliación la lleva hasta Valencia de Don Juan, pasando por Cabañas.

A lo largo de la historia de la Presa de Rodrigo Abril y San Marcos destacó su aprovechamiento para el riego de la fértil vega del Esla, así como para dar movimiento a varios artefactos industriales, a saber: molinos (Villanueva, Palanquinos, Villavidel, Campo, Cabreros (2), Fresno (2), Valencia), batanes (Villanueva, Palanquinos), fábricas de luz (Villanueva, Valencia), molinos de linaza (Fresno), sierras mecánicas (Villanueva), fábricas de harinas (Palanquinos).

El molino de Villanueva de las Manzanas

Por estar en Villanueva de las Manzanas hablamos más extensamente de su molino. Sus referencias documentales se remontan al siglo X (año 967), adquirido por el obispo de León. Antes del siglo XIV ya tenía seis parejas de muelas y pertenecía concretamente al Hospital de San Antonio de León, dependiente del Cabildo catedralicio. Su ubicación se sigue hoy denominando “El Palacio” en referencia a las posesiones que allí tuvo la Catedral de León.

En el año 1462 tenemos noticia del hecho más curioso relativo a la presa y sus molinos. Dicen los pleitos que entonces varios vecinos de Palanquinos robaron la rueda del molino y varios mazos del pisón que la Catedral de León tenía en Villanueva, con lo que podemos remontar hasta entonces la rivalidad entre dichos pueblos, con origen en los propios molinos pues el disfrute del agua de las presas siempre daba lugar a enfrentamientos en todos los cauces.

Resumiendo mucho, diremos que la Catedral lo seguía arrendando en 1806, cuando lo hizo a favor de una molinera de Villanueva de las Manzanas llamada Ana González. A finales de dicha centuria o comienzos del siglo XX debió construirse el enorme molino cuyos restos se conservan en la actualidad, donde además de molerse el cereal existió un aserradero de madera y una fábrica de luz que en 1935 suministraba a 8 localidades: Palanquinos, Villarroañe, Vega de Infanzones, Grulleros, Valdesoto, Torneros, Sotico y la propia Villanueva de las Manzanas.

En la década de los noventa, ya sin uso, el molino sufrió un incendio que lo destruyó casi por completo, quedando las imponentes ruinas que actualmente pueden observarse.

El coloquio posterior estuvo muy animado, con muchas aportaciones por parte de los asistentes sobre sus recuerdos, vivencias y experiencias relacionadas con los molinos y la antigua presa, origen de duros trabajos (limpia y composición del puerto, del cauce principal y de las madrices) pero también de grandes diversiones (baños en verano, pesca…).

Para más información: REVILLA CASADO, Javier (2010): "Los molinos de la margen izquierda del río Esla sobre la Presa de Rodrigo Abril y San Marcos" en las actas del 7 Congreso Internacional de Molinología: “La defensa de nuestro patrimonio”, organizado por ACEM y la Universidad de Salamanca, celebrado en Zamora del 18 al 20 de marzo de 2010.

jueves, 19 de agosto de 2010

Desaparece la fábrica de harinas 'Santa Teresa' en El Repilado (Jabugo, Huelva, España)


Siguiendo con nuestra dura revista de prensa (pues casi siempre encotramos malas noticias, como es el caso) rastreando datos sobre antiguas harineras, hemos encontrado este magnífico artículo publicado en Huelva Información el pasado día 15, que aparece sin firma en la versión por internet a la que hemos tenido acceso, aunque desde aquí queremos dar la enhorabuena a su autor así como a nuestros lectores, que rápidamente nos avisaron y enviaron imágenes.

Es triste conocer la desaparición de otra industria harinera centenaria, más si cabe conociendo (como ya recogimos en este blog) que esta fábrica de harinas de El Repilado era uno de los edificios incluidos por las fundaciones Docomomo, Mies van der Rohe, Caja de Arquitectos y el Instituto Andaluz de Patrimonio Histórico (IAPH) han elaborado un catálogo de arquitectura del siglo XX, conocido como ARCHXX, dentro del proyecto de la UE para la documentación, difusión y conservación del patrimonio monumental del suroeste de Europa.


Ni ello, lamentab
lemente, pudo salvar este bello inmueble. Copiamos a continuación, íntegramente, el artículo de referencia junto a las fotografías que uno de nuestros lectores, Alfredo de las Heras, nos ha enviado sobre dicha destrucción. Aunque nos provocan desaliento, agradecemos muchísimo su colaboración.

Hace unos años pensábamos que de todo el patrimonio industrial serrano, la fábrica electroharinera de Encinasola, entonces sometida a la piqueta más invasora, iba a ser la última en perecer. Nos equivocamos, pues en los calurosos días del mes pasado otro establecimiento molinar, la antigua fábrica de harinas en El Repilado, ha sido sometida al mismo proceso.

Centrándonos en sus orígenes la fábrica no era sino uno más de los elementos que componían las edificaciones de la empresa eléctrica Santa Teresa, asentada en el Registro mercantil el 3 de marzo de 1902 bajo el impulso del ingeniero naval Román Talero García. Con objeto de diversificar el negocio concebido para generar electricidad, no en vano se había construido una central hidroeléctrica en el Salto de los Batanes, cerca de La Nava, se planteó la construcción de un establecimiento con instalaciones modernas y sólidas que albergaran, en aquel momento, la tecnología más puntera en materia de molienda.


Será finalmente el 10 de noviembre de 1902 cuan
do la alcaldía de Jabugo conceda el permiso para construir, cerca de la estación férrea de Jabugo-Galaroza, un edificio destinado a fábrica de harinas, panadería, sierras y otras industrias, no sin antes imponer ciertas condiciones de ubicación y diseño, como que la fachada que debía dar a la vía fuera decorada de modo que no resultara desagradable. Una vez levantada su construcción respondía a un nuevo estilo arquitectónico que se desarrolló a finales del XIX, la fábrica de pisos, que organizaba la transformación en torno a tres operaciones básicas: limpia, molienda y envasado.

En 1978 las edificaciones de Santa Teresa son adquiridas por Sevillana de Electricidad, que a su vez debido a la política de fusiones de las grandes empresas pasan a manos de Endesa, quien finalmente las ha vendido a un empresario chacinero, no sin antes asegurarse por parte del Ayuntamiento de Jabugo, y vía convenio, la posibilidad de que en ese espacio se puedan llevar a cabo usos industriales relacionados con la transformación del cerdo. Es decir, el Consistorio permite este proyecto a cambio de que el nuevo propietario respete el edificio de la central térmica donde se levantará el futuro museo de la electricidad.


Todo ello ha dado como resultado que las máquinas hayan acabado en un rato con uno de los edificios más emblemáticos de El Repilado, al que sin duda le seguirán otros. Y esto ha sucedido por no habérsele dado la importancia que tenía ni por las autoridades ni por los vecinos. Quizá si hubiera otra sensibilidad se hubiera evitado el desastre y el edificio del que hablamos figuraría en el catálogo de bienes protegidos de la Junta de Andalucía.


Y es que ya no se nos puede engañar como a los ratones con queso, justificando semejantes actuaciones con el escaso valor arquitectónico o en el deterioro que marca el paso del tiempo. La fábrica de harinas de El Repilado tenía muchos valores, primero el de su antigüedad, con más de 108 años a sus espaldas, el de ser el tercer edificio construido en hormigón armado en España y el más alto de la población, el valor de ser un referente de las primeras fábricas de harinas y el valor social de pertenecer al paisaje serrano y ser un contenedor de recuerdos imborrables, muchas veces de tiempos en los que el hambre que asolaba este espacio era mitigado por aquel gigante construido junto a las vías del tren. A ello debemos unir que no podemos entender la historia y desarrollo de El Repilado sin el concurso de Santa Teresa de Electricidad y sus bienes patrimoniales.


Ciertamente en el campo de la molienda cada día van quedando menos testigos de aquella primera revolución industrial de las Sierras de Aroche y Aracena que se desarrolló entre finales del siglo XIX y primer tercio del XX, tan sólo la fábrica de La Comunal en Aroche resiste el envite de la modernidad, amparada en la sensibilidad del Ayuntamiento y el hecho de constituir un producto de lo fondos de un bien comunal como es la finca La Contienda. Claro que creo que es llegada la hora de exigir responsabilidades y parar estas acciones, que aunque se realizan en nombre del progreso y los intereses económicos, desangran nuestro patrimonio cultural.


lunes, 16 de agosto de 2010

San Andrés del Rabanedo (León, España) protege sus molinos en el nuevo PGOU


La reciente publicación del Plan
General de Ordenación Urbana (PGOU) del municipio de San Andrés del Rabanedo en el Bocyl ha supuesto su plena entrada en vigor tras años de trabajo por parte del área de Urbanismo.

Estos días, la prensa provincial está recalcando algunos de los aspectos de dicho Plan. Hoy, Nuria González en el Diario de León analiza la protección de los molinos harineros situados en dicho término municipal:

El minucioso estudio arqueológico realizado dentro del PGOU ha supuesto la prospección arqueológica de las 455,4 hectáreas sobre las que se construirá la ampliación de San Andrés. El análisis de la zona ha concluido que, «como elementos de interés localizados», destacan varios molinos harineros que están en buen estado de conservación. El más antiguo es el molino de Los Velilla, que data de 1880 y está ubicado en Trobajo del Camino, al igual que el molino de Los Porteros, que se construyó en el año 1900. En Villabalter se ubican el molino de Recas (1950) y el molino de Los Chicarros (1958), conocido como «el molinín». El molino de Requejo (1959) está en San Andrés del Rabanedo, al igual que el molino de Los Picones (1940).

El plan reconoce que el interés arquitectónico de estos edificios de transformación de materias primas «hace necesaria su protección arquitectónica, por lo que se deben integrar en el catálogo de edificios protegidos contenido en el Plan General de Ordenación Urbana de San Andrés del Rabanedo». En cuanto a las obras que se permitirán destacan las de consolidación, rehabilitación, conservación, acondicionamiento, restauración, reforma, obras de nueva planta y ampliación. Es para todos igual excepto para el Molino de Los Velillas, que sólo permite las cinco primeras.

En el caso de las medidas de protección a adoptar, el PGOU establece que cualquier intervención deberá asegurar la conservación del tipo edificatorio original del conjunto, aunque sea empleado para otro uso; quedan permitidas las reformas necesarias y el acondicionamiento interior que garanticen condiciones de confort y su adaptación al nuevo uso. Añade que, en la medida de lo posible, se conservará la maquinaria del molino, al igual que la imagen exterior de las edificaciones, conservando fachadas y estructura, aunque ésta podrá ser modificada o sustituida en caso de deterioro.

Los molinos de San Andrés del Rabanedo, entre los que destacan los de Trobajo del Camino, eran maquileros. Estos molinos tenían un dueño particular, y era el molinero quien hacía las tareas propias del oficio a cambio de la maquila o cobro por sus servicios, que hacía en dinero o bien mediante una cantidad de grano ya estipulada. Este tipo de molinos, en los que la actividad en ellos desarrollada tenía una finalidad económica, son más grandes que los molinos rastreros, que solían ser de propiedad comunal o de varios propietarios, asociados sin una finalidad comercial, sino para moler su propio grano. Los molinos maquileros solían tener dependencias utilizadas como almacenes, la vivienda del molinero y una serie de construcciones anejas. Es habitual que estos edificios tengan dos o tres plantas, siendo común también que en ellos se dispongan máquinas de cerner u otros ingenios relacionados. Los molinos maquileros poseían su propia moldera y estanque para almacenar agua, obteniendo así una mayor presión y rendimiento. Realizaban su trabajo todo el año, especialmente al inicio del otoño, cuando la cosecha acababa de finalizar y escaseaba el agua en los molinos rastreros. Las presas sobre el río se reparaban en primavera y verano para obtener un caudal mayor.

Fuente: http://www.diariodeleon.es/noticias/noticia.asp?pkid=547354

lunes, 9 de agosto de 2010

Adjudicada la primera fase de la recuperación de 'El Moliné' de Barbastro (Huelva, España)


Según informó el Diario del Alto Aragón el pasado 2 de agosto, el Ayuntamiento de Barbastro ha adjudicado a la empresa barbastrense Consdimaco la primera fase de las obras de restauración y recuperación del edificio "El Moliné", con inversión de 202.092,70 euros y plazo de ejecución de seis meses a partir de la firma del acta de replanteo. La fecha casi coincide con la del incendio provocado el 13 de julio de 2005 que destruyó el trabajo realizado desde septiembre de 1997 para recuperar la antigua Fábrica de Harinas "La Verense" y convertirla en Museo del Trigo y Casa de los Oficios.

La noticia es la siguiente:

El "proyecto ambicioso" redactado por Francisco Sánchez y Roberto Sagarra tendrá una inversión de 860.075,04 euros, y en la primera fase cuenta con subvención de 60.000 euros, de la Diputación Provincial de Huesca, y una aportación de 240.000 euros gracias al convenio de colaboración con Caja Inmaculada. Antonio Cosculluela, alcalde de Barbastro, y Luis Sánchez, presidente de la Comisión de Urbanismo, informaron sobre la actuación prevista en una rueda de prensa.

La adjudicación a Consdimaco se ha realizado mediante un procedimiento negociado, con una baja del 14,31% sobre el precio de salida respecto a las cinco empresas restantes de la ciudad a las que invitó el Ayuntamiento de Barbastro.

La primera fase incluye el andamiaje en el perímetro del edificio, tareas de desescombro interior, vaciado del inmueble desde cubierta hasta planta baja y recuperación de materiales posibles.

Se realizarán catas y ensayos para comprobar el grado de afección de fábricas y elementos resistentes y después de las tareas de saneamiento y limpieza general se procederá a la restauración estructural de forjados en cubierta y fachadas del edificio. El proyecto se ha renovado en contenidos y distribuciones interiores y destaca la creación del espacio abierto central, con visuales desde la planta baja al tejado.

Centro Cultural

Una vez conseguida la consolidación de estructuras y la rehabilitación de fachadas se realizarán dos fases de obras para completar la equipación como centro cultural con el acondicionamiento interior de las instalaciones y desarrollo del proyecto museográfico. La ejecución del proyecto y acondicionamiento del edificio original, con cuatrocientos metros cuadrados de superficie útil, tiene como objetivo el Centro de Interpretación del proceso de la molienda del trigo.

Se dispone de la maquinaria de la antigua Farinera Costa, donada gratis por el Ayuntamiento de Vic, de similares características a la que se destruyó en el incendio. En abril de 2009 el equipo técnico dirigido por Carlos Mozas desmontó todo el utillaje para trasladarlo a Barbastro, donde se conserva. La donación fue posible gracias a la colaboración de Xavier Solá i Cabanas, regidor de Cultura del Ayuntamiento de Vic y Emili Bayón, director del Museu de l" Art de la Piel, según explicó José Ignacio Alcalde, presidente del Centro de Estudios del Somontano.

Pilar Español, directora del campo de trabajo que realizó la restauración de la maquinaria original, señala: "Lo que pasó ya no tiene remedio y ahora se intentará hacer un espacio expositivo totalmente educativo y estamos muy ilusionados en recuperar la constancia histórica del proceso. De la maquinaria afectada se pueden aprovechar los molinos y algunos ejes". La posibilidad de conseguir el utillaje permitirá el montaje de una línea de fabricación bastante completa porque son muy similares.

En el edificio anexo se ubicará el Centro de Estudios y Recursos de la Memoria de las Migraciones de Aragón, que ocupará un total de 547 metros cuadrados y será un espacio donde se recojan recursos, documentación e información relativa a las memoria de las migraciones en su dimensión económica, demográfica, política y social, con el objetivo de su difusión y del estudio científico.

Caso Archivado

A raíz del incendio del edificio, se abrió una investigación gracias a la cual se descubrió que fue provocado, al descubrirse los restos del sistema utilizado.

El Ayuntamiento de Barbastro se personó en la causa abierta que se archivó después de largo tiempo, y la empresa aseguradora indemnizó con un montante de 500.000 euros, ingresados "en la caja común" de la que, previsiblemente, saldrán nuevas aportaciones para el desarrollo del proyecto, según explicó Antonio Cosculluela.

Fuente e imagen: Ángel Huguet (Diario del Alto Aragón)

sábado, 24 de julio de 2010

Museo y Centro de Turismo Rural 'Molino de Losacio' (Zamora, España)

Ya tuvimos ocasión en su día de dar a conocer aquí brevemente la historia del molino-fábrica de harinas ubicada en la localidad zamorana de Losacio de Alba, y su acertada restauración y conversión en hospedería.

Hoy queremos relatar nuestra experiencia personal recientemente disfrutada en dicho lugar. Acudimos para participar en la Jornada dedicada al Patrimonio Industrial dentro del IV Congreso de Antropología de España y Portugal organizado la Asociación para la defensa del paisaje EL CIGÜEÑAL bajo el título “Arquitecturas del pasado, proyectos de presente”.

Como hotel y restaurante el Centro de Turismo Rural "Molino de Losacio" ofrece las mejores calidades y servicios, unido a una excelente atención por parte de todo su personal. No en vano, el centro tiene la merecida calificación de Posada Real. Su emplazamiento, alejado del mundanal ruido, lo hace idóneo para descansar y recuperar el contacto con la naturaleza.

A ello se suma el valor que le otorga el edificio industrial. Como fábrica de harinas, el Molino de
Losacio conserva en perfecto estado y con una cuidado recorrido didáctico las máquinas y el utillaje propio de aquella actividad, en sus tres plantas (sótano, molienda y limpia-cernido). A pesar de molturar en régimen de fábrica, la instalación mantuvo las muelas de piedra para la molturación del grano, dos para trigo (llegadas de La Ferté, Francia) y una para piensos.

El resto de máquinas corresponden a distintas casas constructoras: Pané-Canal (Barcelona), Daverio y Cía (Madrid), Pérez y Montané (Barcelona) y sobre todo Timoteo López (Zamora) "fundición y construcción de maquinaria". Entre el utillaje auxiliar destaca una báscula fabricada en USA por la marca Fairbanks.

Aunque el elemento más destacable es el que proporcionaba la fuerza motriz a la fábrica. Se trata de un motor de gasógeno, cuyo combustible se generaba en una columna de coque. El conjunto
está fabricado a comienzos del siglo XX por la casa suiza Baechtold & Cie, "Société Anonyme Suisse" de Steckborn, y se conserva completo y en perfectas condiciones.

Pueden obtener más información en la web: http://www.elmolinodelosacio.es/museo/ e incluso visualizar un documental. Pero si verdaderamente quieren conocerlo les recomendamos que hagan una escapada de al menos un fin de semana, quedarán encantados y tendrán una experiencia inolvidable.

jueves, 22 de julio de 2010

Rehabilitan el Molino de los Monjes en Montes de Valdueza, Ponferrada (León, España)


La pedanía ponferradina de Montes de Valdueza (León) inauguró el pasado sábado el rehabilitado Molino de los Monjes. Una actuación que ha contado con un presupuesto de 9.000 euros financiados por el Consejo Comarcal de El Bierzo y cuya mano de obra la han puesto los propios vecinos con más de 700 horas de duro trabajo. El molino podrá ser visitado por los turistas durante los fines de semana, quienes podrán conocer de primera mano el proceso de fabricación de harina mediante la fuerza del agua.

Fuente: http://www.la-cronica.net/2010/07/19/el-bierzo/inauguracion-de-un-molino-rehabilitado-89716.htm