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miércoles, 6 de abril de 2011

Tiran parte de la fábrica de harinas de Santibáñez de Vidriales (Zamora, España)


Nos escribía hace unos días nuestra amiga y colaboradora Isabel Riesco, dándonos la mala noticia del derribo que se estaba ejecutando sobre parte de los edificios que configuraron la harinera de Santibáñez de Vidriales, un complejo industrial construido en el año 1929 por la familia Delgado Muelas y denominado "La Vidrialesa".

La imagen principal que acompaña esta entrada es precísamente la que Isabel Riesco tenía colgada en su completísimo blog. Les recomendamos que lean la entrada que dedica a este derribo, en la que incluye recuerdos y vivencias de las personas que acudieron a la harinera durante su periodo de actividad fabril:
http://elblogdeayoo.blogspot.com/2011/04/memoria-de-santibanez-la-industria-02.html

También queremos aprovechar para subir las magníficas palabras de M. A. Casquero escritas en La Opinión de Zamora al respecto de esta fábrica de harinas, reportaje que acompaña además con una fotografía de los trabajadores de dicha industria:

“La caída del gigante blanco”
M. A. CASQUERO


«Si mi abuelo levantara la cabeza». La expresión, espontánea, brotó ayer de los labios de un vecino al ver cómo era derribado el almacén de la antigua fábrica de harinas de Santibáñez de Vidriales. El propietario optó por el derribo de las antiguas instalaciones que albergaron las grandes pilas de sacas de harina de 100 kilogramos, después de que a finales de año se produjese el derrumbe de una de las paredes de esta gran nave de donde se aprovisionaban de carga, primeramente carros y carretas y posteriormente camiones y tractores.
Sin embargo, el edificio que constituyó la frenética actividad fabril permanece en pie con sus «candongas», chimeneas por donde salía al exterior el polvo de los molinos, señalando la dirección del viento sin titubeos debido a la buena disposición de sus rodamientos. Fue hace 20 años cuando cesó la actividad industrial en la fábrica construida en el año 1929 por la familia Delgado Muelas, de Santibáñez y de Cional, en la entonces floreciente villa vidrialesa. Su contribución a la economía local comenzó a marcar un hito en Santibáñez de Vidriales. La fábrica de harinas «La Vidrialesa» llegó a contar con más de una docena de empleados. La calidad de la harina producida en esta factoría comenzó a cobrar fama no sólo en la provincia, sino incluso en la Región al transcurrir los años. Carros tirados por seis mulas se dirigían a la vecina ciudad de La Bañeza transportando su pesada carga de sacas de harina de 100 kilos. El ascenso por el sinuoso y elevado camino del cerro del «Real» en Fuente Encalada lo realizaba Felipe «El Carrero». Felipe Casquero, azuzaba a las caballerías con su tralla provocando que el sonido del restralle llegase a los oídos de los vecinos de Fuente Encalada. Precisamente en el almacén ahora derribado falleció Felipe «El Carrero» al caer sobre su cuerpo una buena cantidad de sacas de harina que tanto él como sus compañeros consiguieron apilar.
Eran años de pujanza económica en Santibáñez donde hasta los pajares se convertían en viviendas debido a la gran demanda de gente que llegaba hasta la villa vidrialesa. Precisamente a este pueblo había llegado la luz eléctrica desde La Milla de Tera no hacía muchos años antes. Durante los primeros años de actividad de la factoría, la energía eléctrica se producía a base del gas pobre, la biomasa actualmente en boga. Esos primeros años coincidieron con la construcción del edificio de la Casa Consistorial (1927) donde hoy se encuentra la pequeña plaza del Ayuntamiento, las fuentes como la de la plaza del Barrero, más tarde de Arriba , de José Antonio, y ahora de Rosalía de Castro, también en ese año; cuatro años antes, en el 1923, el arco del ferial.
Ya en los años 40, los vecinos veían cómo a las once de la noche se ponía rojo el filamento de las escasas bombillas de las casas debido a que a partir de esa hora se comenzaba la molienda en «La Vidrialesa». Era a partir de esas horas cuando el tendido de Eléctricas Leonesas desde Alija del Infantado, entonces de los melones, que había sustituido al procedente de La Milla, permitía la febril actividad industrial en la factoría harinera. Las noches eran propicias para esa finalidad, ya que en aquella época la gente se acostaba antes y no había televisión. «La Vidrialesa» precisó en esa época de ampliar las instalaciones agrandando el almacén hasta la pequeña tienda de la señora Marcelina. Hasta el cargue junto a la recién construida carretera llegaban carros y más carros para recoger la blanca y apreciada harina y el salvado, el producto que sale al refinar el grano del trigo y servía para alimento de los animales, asi como la harinilla o tercerilla para las gallinas y la sémola con la que se alimentaron no pocos niños de la comarca. La actividad fabril de «La Vidrialesa» seguía en consonancia con la pujanza de la villa. Sus cuatro renombradas ferias y mercados durante todos los miércoles del año. Las primeras, el 19 de marzo, 5 de mayo, 7 de junio y 4 de septiembre. Los mercados, «medio año arriba, con transacciones de vacas y de cerdos, y el otro medio abajo» como reseñan las crónicas de la época. La gran actividad comercial de la villa con numerosos establecimientos comerciales de todo tipo provocaron que la empresa bañezana «Martínez» estableciese una línea de autobús desde La Bañeza a Santibáñez para acudir expresamente a los mercados de los miércoles. Ya entonces, Santibáñez tenía coche diario a La Bañeza y a Zamora, aunque este último menos los lunes y los jueves, ya que acudía a los mercados de El Puente de Sanabria y a Benavente.

miércoles, 10 de diciembre de 2008

Los molinos de Ayoó de Vidriales (Zamora, España)


Os invitamos a visitar una interesantísima entrada sobre los molinos de la localidad zamorana de Ayoó de Vidriales. Se encuentra en el blog Avantales, y además de precisarnos la ubicación concreta de los artefactos, en ella se hace una descripción acompañada de interesantes fotografías.

Se trata, nada más y nada menos, de diez molinos. Además de ellos se nos ofrece una imagen de la fábrica de harinas de Santibáñez de Vidriales, en la que observamos una fecha de construcción: 1929.

Desde aquí apoyamos su reivindicación para la recuperación de los molinos de Ayoó y damos las gracias a los autores del blog por su trabajo documental. Enhorabuena.


Fuente:

sábado, 6 de diciembre de 2008

Musealizarán la vivienda de la harinera de Santibáñez de Vidriales (Zamora, España)

Noticia de La Opinión de Zamora (16-10-2008):


La casa familiar de la harinera de Santibáñez de Vidriales albergará un museo etnográfico

La propiedad cede durante 25 años la planta baja del inmueble al Ayuntamiento, que creará una asociación para gestionarla


La emblemática casa familiar de la fábrica de harinas de Santibáñez de Vidriales pasará a convertirse en un museo etnográfico municipal de llegar a buen puerto las negociaciones mantenidas entre la propiedad y el Ayuntamiento vidrialés a través de uno de los vecinos del pueblo y amigo del propietario, según ha podido conocer este diario. Unas conversaciones que se vienen sucediendo y que han tomado forma hace escasas fechas. De este modo, la planta baja del inmueble tendría un destino cultural sucediendo a la antigua actividad de almacén y oficinas de la que en otros tiempos fuera una pujante factoría harinera.
Desde el Ayuntamiento se perfilan los últimos flecos de la fórmula administrativa para la adquisición temporal del local que pasaría por la cesión del recinto, por un periodo de 25 años, para la actividad específica. Otra de las cuestiones consistiría en la gestión a llevar a cabo mediante una Fundación o asociación cultural. En los detalles a considerar se incluiría la supervisión por parte de la propiedad de las obras de reforma y acondicionamiento del local.
La generosa aportación al municipio se considera desde el Ayuntamiento como «muy importante» debido a poder contar con un espacio de tales características en este singular inmueble del año 1927. Un edificio que cuenta con la protección de su fachada en las Normas Urbanísticas a aprobar en las próximas fechas.
En la planta baja, con una superficie de unos 200 metros cuadrados, se procedería a retirar algunos de los elementos que servían de carga para el almacén, barajando la posibilidad de permanencia de otros con el fin de conjugar la actividad originaria del espacio con la ahora prevista. Para ello, el Ayuntamiento se encargaría de acometer los trabajos en base al previo estudio técnico para la intervención. Paralela a la actuación de obra se procedería a constituir una asociación que se encargaría de recoger, seleccionar y catalogar los elementos a conservar en el museo etnográfico, entre los que se encontrarían los utensilios y aperos antiguos, vestimentas tradicionales y un conjunto de enseres que en algunos casos se encuentran en trance de desaparecer.
Serían los miembros de la asociación quienes se encargarían a la vez de poder mostrar al público el espacio cultural. La conservación en un espacio de estos elementos antiguos se ha venido barajando desde hace años en Santibáñez, considerando tanto la antigua iglesia como en otros lugares, aunque el recinto ahora previsto es quizás el más apropiado debido a las características singulares del propio edificio que resulta conocido en toda la comarca.

Fuente: