domingo, 8 de febrero de 2009

Descubren interesantes estructuras subterráneas en la harinera 'Larroca i Cia' de Mataró (Barcelona)


La plataforma Salvem Can Fàbregas i de caralt ha sacado a la luz una serie de imágenes en las que se observan las interesantísimas estructuras subterráneas descubiertas la pasada semana en la fábrica de harinas Larroca i Cia de Mataró.

Al parecer, se corresponden con el sistema de conducciones y apoyos para la caldera de vapor, que suministraba la energía para mover la maquinaria de la harinera. Recordemos que la fábrica está documentada en 1879. Por tanto su estudio podría ser intereantísimo para conocer mejor el funcionamiento de este tipo de sistemas energéticos propios de la primera revolución industrial.

Pueden verse más imágenes pinchando en el siguiente enlace: http://www.facebook.com/album.php?aid=39480&l=9135c&id=1468500610

Nuevamente queremos mostrar nuestro apoyo a la plataforma en defensa de este magnífico edificio industrial, al igual que hacerles llegar nuestra enhorabuena por estos descubrimientos.

Fuente:

jueves, 5 de febrero de 2009

Opinión contra el derribo de la fábrica de harinas 'San Isidro' en Zamora (España)


Por Rafael Ángel García en laopiniondezamora.es (23-01-2009)

Truco o trato (Fábrica de harinas Colino-San Isidro)

El derribo de un inmueble que incomprensiblemente no figura en el catálogo de protegidos del PGOU

Truco o trato! Así te espetan los niños anglosajones la noche de Halloween -para nosotros la de Todos los Santos- disfrazados de todo lo que tenga que ver con muerte, brujas y difuntos. Si te portas, es que has aceptado el trato. Si no, te puedes preparar: ¡truco al canto! Resulta que, aunque estamos en enero, el truco o trato reaparece en nuestra ciudad en forma de derribo.

La pasada semana los medios de comunicación dan cuenta de un nuevo convenio urbanístico para liberar la muralla de la ciudad. Se firma un acuerdo con la promotora inmobiliaria Verona Norte para dejar exentos siete metros y medio en la Bajada de San Martín. La promotora cede este inmueble para que su solar nos regale nuevos metros descubiertos de muralla, y el Ayuntamiento concede, a cambio, mayor edificabilidad -150 metros- en la promoción que ésta tiene en la Avenida de la Feria, pocos metros más allá, en la antigua fábrica de harinas San Isidro. La fórmula es legal, legítima y reporta beneficios a ambas partes.

Pero se nos ha colado algo gordo. La promoción en cuestión contempla el derribo de la fábrica de harinas. Este está permitido desde hace tiempo. Y, además, incomprensible y paradójicamente ajustado a derecho, pues la fábrica está inconcebiblemente fuera de toda protección en el Catálogo de elementos protegidos de nuestro PGOU. Tampoco lo estaba en el anterior, de 1986, por el increíble argumento de estar ubicada fuera del casco histórico. La misma razón que permitió hace unos meses tirar el chalé modernista de La Marina. En este sentido, el convenio urbanístico realmente no suma nada a la catástrofe, pues es previa. Es la desgracia de permitir meter la piqueta a este edificio, único ejemplar de la arquitectura industrial modernista en nuestro casco urbano consolidado. Obra de Gregorio Pérez Arribas, fue construida en 1921. A pesar de la sobriedad de este tipo de construcciones, el arquitecto intentó animar los muros con el contraste del ladrillo visto y el enfoscado, además de los detalles de la cornisa. Posteriormente a la redacción del proyecto se colocó el panel cerámico, otorgándole, si cabe, mayor singularidad. No se ha llegado a considerar su pervivencia íntegra, ni siquiera convertirla en lofts. Por otro lado hay tentativas, sólo tentativas, de barajar la paupérrima aunque socorrida solución de mantener su fachada. A día de hoy está redactado solamente el Proyecto Básico. Parece que, como expone al público la propia promotora, se contempla la continuación de la fachada igual que el edificio colindante, derribando la fábrica. La que fuera Panera Social tiene dictada sentencia de muerte.

Aún hoy, desgraciadamente, en nuestra ciudad todo lo que nos suena a piedra es digno de conservación, y lo que se escapa de este material hay que someterlo a la duda metódica de Descartes, en los casos más afortunados. Eso parece. Mientras nos afanamos por incluir la ciudad en la Ruta Europea del Modernismo, gracias a las gestiones absolutamente gratuitas del Ayuntamiento de Barcelona y varias personalidades del mundo de la historia del arte -quizá porque nos lo dan hecho no lo estemos valorando suficientemente-, por otro lado damos coces a nuestras arquitecturas modernistas, como en este caso, las mandamos a paseo o nos despreocupamos de ellas en el catálogo del PGOU. Aunque tarde, ahora que empezamos a descubrir el valor de nuestros edificios modernistas nos ponemos las orejeras con algunos de ellos. Paradojas de la incoherencia. A veces, rectificar es la opción más valiente. Aún estamos a tiempo.Podemos seguir aplaudiendo la conservación de nuestro patrimonio arquitectónico mientras toleramos que parte de él se vaya a pique sin más. Al final la ciudad se lleva el truco, porque le toca soportar que desaparezca una de las más importantes arquitecturas industriales modernistas de Zamora. La fábrica de harinas San Isidro.

Fuente:

domingo, 1 de febrero de 2009

Rehabilitación de la fábrica de harinas de Alcalá de Henares (Madrid, España)


Centro de interpretación de la arqueología industrial

Según las últimas noticias que conocemos (CronicaMadrid.com 05/12/2008) la antigua fábrica de harinas de Alcalá de Henares se convertirá en un moderno centro de interpretación de arqueología industrial gracias, en parte, a los trabajos que desarrollará la escuela taller de recuperación de este edificio, uno de los más antiguos y emblemáticos de la industria local.

Así lo ha anunciado el portavoz del gobierno, Gustavo Severien (PP), en la rueda de prensa posterior a la Junta de Gobierno Local, en la que se han aprobado la solicitud de subvenciones a la Comunidad de Madrid para la puesta en marcha de cuatro talleres de empleo y una escuela taller para formar a jóvenes y mujeres con problemas de inserción social y laboral.

Por lo que respecta al proyecto de escuela taller de la fábrica de harinas, el objetivo es contratar a 24 jóvenes menores de 25 años que se formarán en distintas tareas mientras realizan trabajos de limpieza y acondicionamiento del edificio oeste de la fábrica y su maquinaria que, según Severien, "es de madera y está en perfecto estado".

La fábrica de harinas dejó de funcionar en la década de 1970 y el objetivo, después de que se lleven a cabo las actuaciones mencionadas y las obras de rehabilitación previstas, es que se convierta en una especie de museo en el que conocer cómo funcionaban las antiguas fábricas.


Historia de la fábrica de harinas "La Esperanza"

(según Ecologistas en Acción)

Fue fundada por Don Sergio Real Hernández. Tomamos los datos del artículo "Sergio Real, industrial molinero alcalaíno de principios del siglo XX", del investigador D. J. Alberto García Lledó, publicado en el volumen XVI de la revista "Anales Complutenses", IEECC.Tras una dilatada experiencia en la actividad molinera, como trabajador y gestor en diferentes molinos, en 1916 decide dar un salto importante en su carrera y establecerse por su cuenta. Además, planea hacerlo con un molino no de agua, sino accionado por energía eléctrica, dotado de moderna maquinaria; con una visión muy diferente a la tradicional. Solicita presupuestos y busca terrenos en Alcalá donde establecer su fábrica de harinas. Busca un lugar cercano al ferrocarril, bien comunicado.Al efecto, compra en marzo del año citado el terreno de la que había sido fábrica de luz de la familia Azaña "Central Eléctrica Complutense". En el solar hace levantar un nuevo edificio, por el constructor madrileño Martín Lago, obra por un montante de 22.061 pesetas y 55 céntimos.

La empresa Daverio y Henrici monta la maquinaria en agosto de 1916, con motores eléctricos y transformadores Oerlikon. En la primera semana de septiembre de 1916, la fábrica ya está trabajando, dando empleo a seis personas. La fábrica se amplía en años sucesivos, comprando fincas colindantes entre 1917 y 1919; sobre esos terrenos se levantan "almacenes, cocheras, un silo, un transformador gallineros, patios y una casa familiar". Buena parte de los cuales se pueden ver aun hoy día.

García Lledó comenta la sorpresa de los alcalaínos por ver levantarse un molino lejos de las aguas del río. La prensa local publica en titulares "¿Cómo es posible que en el Chorrillo se instale una fábrica de harinas? ¿Es que van a desviar el río Henares?"La fábrica, que en principio se iba a llamar "La Alcalaína", acabó llamándose "La Esperanza", acorde a los nombres al uso por entonces. E imaginamos que a la proyección que pretendía darle.
Narra García Lledó una curiosa anécdota: hubo quien se quejó de que no le gustaba esa harina, producida en tan novedosa fábrica, 'porque el pan sabía a electricidad'.

El edificio sigue en pie, aunque mostrando en sus ladrillos y cubiertas el paso del tiempo y su estado de abandono. Parte de las instalaciones han cambiado de uso; se han levantado nuevas edificaciones en el solar, sustituyendo las anteriores auxiliares y rompiendo la contextualización de lo que se mantiene en pie; lo que queda difícilmente da una idea de lo que fue el complejo harinero. Se han derribado otras. El cuerpo principal, donde se aloja la maquinaria, está cerrado, bastante degradado, junto a unas nuevas edificaciones de dudosa coherencia estética.Sin embargo, pese a todo, el edificio de la fábrica de harinas se halla incluido en el catálogo de patrimonio industrial español (en la provincia de Madrid, junto con los Talleres de Nuevo Baztán, Canal de Isabel II, Presa del Pontón de la Oliva, Central eléctrica de Torrelaguna y la Real Fábrica de Tapices), teniendo pendiente su declaración como Bien de Interés Cultural.

Citando de "Patrimonio, cultura y sostenibilidad: el IPICAM (Inventario del Patrimonio Industrial de la Comunidad de Madrid)" (Mercedes López García y Paloma Candela Soto):

"Precisamente, las fábricas de harinas representan elementos esenciales del patrimonio industrial de Alcalá de Henares. Junto a los testimonios más tempranos a orillas del Henares —en estado de acelerado deterioro—, un magnífico ejemplar de harinera eléctrica, conocida como la Fábrica de Harinas «La Esperanza» se conserva en el corazón del casco urbano donde ha resistido milagrosamente para llegar hasta nuestros días protegiendo en su interior un valioso conjunto de molinos, así como del utillaje y elementos necesarios en el proceso de limpia y cernido de la marca de fábrica Daverio, sistema que revolucionó en el cambio de siglo la tecnología y organización de la molienda.
Este singular y valioso conjunto (único en sus condiciones en la Comunidad de Madrid) reclama una urgente y necesaria actuación que garantice su conservación y recuperación, tal y como se ha expresado en el informe previo dirigido a las administraciones competentes para iniciar los trámites de declaración de Bien de Interés Cultural acogiéndonos a las directrices que marca la Ley Regional del Patrimonio Histórico de la Comunidad de Madrid (Ley 10/1998, de 9 de julio)."
En fechas recientes (2008) el Ayuntamiento ha anunciado la creación de una escuela taller para la restauración del edificio y la maquinaria, así como su posible musealización. Ojalá las palabras se concreten en hechos y no sea este uno más de las innumerables pérdidas patrimoniales debida a la desidia de nuestras Administraciones.

NOTA de Ecologistas en Acción: La mayor parte de la información aquí presentada procede de la fuente citada en la bibliografía, fruto del trabajo de J. Alberto García Lledó, a quien reconocemos todo el mérito y esfuerzo. Nos permitimos reproducirlo extractado y reelaborado en este rincón al objeto de dar a conocer esta parte importante del legado alcalaíno.

Fuentes:

martes, 27 de enero de 2009

'Museo de la Caza' en una harinera de Cerdeña (Córdoba, España)

Diario de Córdoba

20/12/2008

Texto: Rafael Castro Ávila


Foto: Casavi


Abren en la antigua harinera un museo sobre el arte de la caza
A este nuevo espacio se han destinado 225.000 euros

El Ayuntamiento de Cardeña ha puesto en marcha el Museo de la Caza, un complemento turístico para el Jardín Mediterráneo y el Mirador Astronómico que ya hay en la localidad. Está ubicado en la calle Miguel Gallo, concretamente en la antigua fábrica de harina donada por las hermanas Lucía y Paquita Sánchez Pozo.

Se trata de una sala de exposiciones permanente del arte de la caza desde la época del Neolítico, reflejando cómo el hombre ha ido dominando la naturaleza hasta llegar a nuestros días, haciendo hincapié en el aprovechamiento cinegético y la sostenibilidad. También recoge varios laberintos de olores, juegos de luces y sonidos del monte.

La rehabilitación de este edificio se ha llevado a cabo gracias a ayudas recibidas a través de los fondos Leader y Cajasur y ha alcanzado los 121.000 euros y 104.000 la interpretación.

NOTA: Rogamos a los lectores que nos envíen alguna imagen de este museo.

Fuente:
http://www.diariocordoba.com/noticias/noticia.asp?pkid=452643

domingo, 25 de enero de 2009

Interesante enlace sobre los molinos harineros segovianos


Hemos localizado este magnífico blog sobre el Patrimonio Industrial Segoviano, en el cual se ha insertado una reseña sobre los molinos harineros segovianos, la cual les recomendamos vivamente.

La entrada remite además a otra referencia, el artículo de la revista Folklore sobre El molino de El Cubo

Destacamos además los dibujos con los cuales el autor del blog y los textos ilustra los mismos: Jorge Miguel Soler Valencia, cuyo currículum es el siguiente:

Nace en Buenos Aires 1955. Cursa estudios de Maestría Industrial en el Instituto Virgen de la Paloma de Madrid. En 1980 ingresa por oposición libre en el Cuerpo de Maestros de Taller de Escuelas de Maestría Industrial. Inicia su actividad en el campo del Patrimonio Industrial en 1983 coordinando junto con Oscar Cruz, su verdadero maestro de etnografía, a un grupo de alumnos en el estudio del “Martinete de Navafría”, con el que obtienen un Premio Nacional con Mención Especial en la Campaña Juvenil de Arqueología Industrial. Es coautor de la asignatura optativa “Conservación y Recuperación del Patrimonio Cultural”, encargada por el Ministerio de Educación y Ciencia - 1993. Es coautor del estudio técnico y gráfico del “Inventario del Patrimonio Industrial de la Provincia de Segovia en CD-R” para La Junta de Castilla y León – 2002. Ha sido miembro del Comité Científico de La Casa de la Moneda de Segovia. Ha obtenido, junto a sus compañeros del comité, Glenn Murray y José Maria Izaga, el Premio Internacional García - Diego 2004 a la investigación de la Historia de la Técnica por el trabajo titulado “La Real Casa de la Moneda de Segovia, Maravilla tecnológica del siglo XVII”.

viernes, 23 de enero de 2009

Harineras en la Historia: Heli Rolando de Tella y el franquismo

Hace algunas semanas leímos un interesante texto publicado en La Nueva España por Javier Rodríguez Muñoz y titulado "Aranda contra Franco, claves de un olvido".

Lo traemos aquí al respecto de una fugaz referencia que en él aparece hacia una fábrica de harinas, aunque no se nos aportan demasiados datos.

Dice el texto: "...Heli Rolando de Tella, un africanista con carrera casi tan brillante como las de Franco y Yagüe que fue privado de los honores militares por «irregularidades administrativas» consistentes en usar vehículos y personal militar en su fábrica de harinas y en la reconstrucción de un pazo en Lugo cuando era gobernador militar."

Buceando en la red hemos encontrado que el pazo lucense se encuentra en la localidad de Adai, y que hoy está en alquiler. Sobre Heli Rolando de Tella y Cantos de Uz (1888 - 1967) hemos podido saber que hizo toda su carrera militar en África, donde alcanzó la Cruz Laureada de San Fernando y la Medalla Militar Individual. Conspiró contra la República con Sanjurjo, por lo que fue deportado a Villa Cisneros. En julio de 1936 se incorpora al bando sublevado y manda una de las columnas que desde Sevilla partieron con dirección a Madrid. Posteriormente fue ascendido a general y mandó la 63 División con la que intervino en las campañas de Aragón y Cataluña. Tras la guerra se enemistó con Francisco Franco, que le alejó del Ejército con el famoso expediente sancionador de la Fiscalía de Tasas. Parece ser que Tella era monárquico, lo que le provocó varios enfrentamientos (con el secretario de un gobernador civil de Valladolid, con un miembro de la Guardia de Franco y un sospechoso accidente de automóvil que sufrió).

Pero nada hemos podido averiguar respecto a su fábrica de harinas. ¿Alguno de nuestros lectores conoce más datos al respecto? ¿Dónde se encontraba dicha harinera? ¿Existe en la actualidad?

Fuente:

lunes, 19 de enero de 2009

«Industrial Valenciana» de Anastasio Ortiz en Valencia de Don Juan (León, España)

Es la fábrica de harinas de mi localidad, mejor dicho, una de las dos que existieron. De la otra, La Coyantina -hablaré en una futura entrada-, pues apenas quedan restos ya que sufrió un destructivo incendio hace pocos años.

La estampa navideña -fruto de una reciente nevada- me sirve además como postal para desearles a todos ustedes un año de bienes.

Sobre La Industrial Valenciana podemos decir que el origen de esta harinera está en el año 1926, cuando el empresario Anastasio Ortiz García encargó su construcción, que dió comienzo el 4 de abril de 1926 y en la que participaron, al menos, Cesáreo Villoria Silvano (carpintero), Pedro Baez Cueto (bracero) y Argimiro Martínez Barrientos (bracero). Por cierto que Anastasio Ortiz ya tenía relación con la harina ya que poseía un molino harinero cerca de Villarrabines, a pocos kilómetros de Valencia de Don Juan.

Su nueva harinera, situada a la Barrera de San Roque, se dotó de maquinaria Bühler según la referencia que tenemos sobre un contrato entre las partes formado el 18 de mayo de 1926, según el cual Bühler instalaría la maquinaria necesaria para moler 12.000 Kg de trigo blando al día. También se constata un molino maquilero anejo a la harinera, para el que existe otro contrato entre Bühler y Anastasio Ortiz el 30 de junio de 1926 por el que se acuerda instalar 3 máquinas de limpia para dicho molino, que constaba de 4 pares de piedras.

Meses después la instalación de esta fábrica de harinas en Valencia de Don Juan quedó cuncluida, según Acta de Reconocimiento levantada el 4 de octubre de 1926. La firman Luis Carretero y Nieva, ingeniero jefe de la Inspección Industrial de León, Antonio Martín Santos Rebolledo, ingeniero de la misma, Anastasio Ortiz García, dueño de la harinera y los testigos Víctor Sáenz Miera y Tiburcia García Clemente.

A lo largo de los años fue ampliándose con silos y otros edificios, incluyéndose la cubrición completa de su patio central. Molturó hasta el año 1989, en el que cesó su actividad, estando hoy parada con toda su maquinaria y sirviendo sus naves como parking de camiones. Por este edificio fabril pasaron cerca de un centenar de trabajadores.


Además de Anastasio Ortiz, fue propiedad de otros empresarios, como José Quiñones García o Ramiro Arias López. El apellido Arias es el que hoy sigue rotulado sobre sus paredes, aunque popularmente en la localidad se sigue conociendo a la harinera como la fábrica de Ortiz.

Fuente:

Archivo Municipal de León, caja 1248. Acta notarial nº 182. Valencia de Don Juan, 26-09-1926.
Luis Rivaya Llamedo, notario del Iltre. Colegio de Valladolid y del Distrito de Valencia de Don Juan.