miércoles, 1 de junio de 2011

Hundimiento del tejado del molino de Cangas del Narcea (Asturias, España)


Información y fotografía que hoy
publica J. M. Azcárate en El Comercio:

El paso de los años y el abandono ha provocado el hundimiento de gran parte de la cubierta del antiguo molino harinero que se encuentra en las inmediaciones del puente romano de Cangas del Narcea, uno de los edificios históricos de carácter industrial más emblemáticos del concejo. De hecho, está catalogado como Bien de Interés Municipal.

El inmueble es de propiedad participar, aunque una parte, colindante al parque del Prao del Molín, pertenece al Ayuntamiento, que lo tienen cedido a la sociedad de Artesanos que lo utiliza como almacén de las máquinas del disparo de voladores de la centenaria Descarga del día del Carmen.

El alcalde en funciones, José Manuel Martínez, explicó que se está realizando una evaluación de los daños para ver qué medidas se pueden tomar «ya que se corre el peligro de que todo el edificio se venga abajo y se pierda una parte del patrimonio del concejo».

Hace años, el Ayuntamiento entabló conversaciones con la propiedad para hacerse con todo el conjunto y convertirlo en el Museo de la Descarga, que recogería todo lo relacionado con la tradición festiva y los voladores.

Esta intervención también permitiría restaurar un inmueble que aparece documentado en la Edad Media entre las propiedades del Palacio de Omaña, uno de los linajes más poderosos de la villa canguesa. En los siglos XVIII y XIX, fue mencionado en el catastro del marqués de Ensenada y en el Diccionario Geográfico-Histórico de España de Pascual Madoz, por «sus dimensiones y por sus ocho muelas en continuo ejercicio».

Hacia 1880, el molino pasó a manos de Anselmo González del Valle, que decidió remodelar el antiguo molino con los nuevos adelantos. Se inauguró en 1884 y se sustituyeron las ocho muelas antiguas por tres que molían más rápido.

En las primeras décadas del siglo XX el molino fue adquirido por José María López, que lo amplía y lo convierte también en central hidroeléctrica. De esta forma, el viejo molino de Cangas se convirtió en 1924 en una central hidroeléctrica, denominada Hidroeléctrica del Luiña, que daba servicio a la villa canguesa y a pueblos cercanos. A pesar de ello, siguió durante varios años como molino harinero, aunque movido por electricidad, y llegó a moler más de 50 sacos de trigo al día. Esta doble labor se compaginó con una fábrica de madreñas.

El edificio entró en desuso a partir de la década de 1960 del pasado siglo y con el desplome de gran parte de la cubierta y con el suelo y las paredes deterioradas corre el serio peligro de un deterioro progresivo, por lo que ya suenan voces que reclaman una rápida rehabilitación para conservar el significado histórico y etnográfico del edificio y su entorno.