miércoles, 22 de abril de 2009

Marcha por los molinos de Zeanuri (Vizcaya-España)

El próximo día 3 de mayo las asociaciones Ipizki y Joko Alai han organizado una nueva edición (ya la cuarta) de la Marcha de los Molinos de Zeanuri.

El recorrido por este municipio vizcaíno permitirá una vaz más el disfrute de su geografía y de 11 de los 18 molinos que se encuentran diseminados por el lugar. La mayoría de estos molinos están hoy abandonados, pero algunos han sido rehabilitados. Todos ellos son artefactos hidráulicos.

La salida se dará a las 09:00 horas de la mañana en la plaza del pueblo, frente al Ayuntamiento. En el primer kilómetro los caminantes pasarán junto a los molinos de Alcibar y Errotabarri, y seguidamente bordearán el embalse de Undurraga; nada más dejarlo atrás, caminarán junto al arroyo de Beretxikorta y en un tramo de unos 500 metros se encontrarán con tres molinos: Barrengo Errota, Erdiko Errota y Goiko Errota. De aquí se ascenderá hacia el conjunto de caseríos de Urretxi, para seguidamente descender hacia la barriada de Undurraga y dirigirse al molino de Ibargutxi.

El molino de Ibargutxi ha sido rehabilitado por la familia Larrazabal, por lo que puede accederse a su interior y contemplarlo en funcionamiento. Desde Ibargutxi caminarán hacia el molino de Lanbreabe, y desde aquí se volverá hacia el embalse de Undurraga para bordearlo, en esta ocasión, por la margen opuesta, y dirigirse hacia la ermita de San Lorenzo donde estará ubicado el punto de avituallamiento, que correrá a cargo de Gastronomía Cantábrica.

Tras reponer fuerzas, los caminantes pasarán junto a los molinos de Intxaurbe, Axpe y Zulaibar, y ya en el último kilómetro del recorrido, se encontrarán con el molino de Olabarri, un molino totalmente rehabilitado y acondicionado para recibir visitas; se accederá al interior para contemplar las diferentes dependencias y verlo en funcionamiento, y, finalmente, enfilar los últimos 300 metros que restan para alcanzar la meta situada en la plaza de Zeanuri.

Los participantes que hayan completado los aproximadamente 18 kilómetros del recorrido habrán tenido la oportunidad de conocer el patrimonio de los molinos de Zeanuri y gozar de la sinfonía de colores que por estas fechas primaverales ofrece la naturaleza.

Los molinos de Zeanuri
A finales del siglo XVIII en Zeanuri había 18 molinos y 6 ferrerías. Desde entonces poco a poco ambas actividades fueron perdiendo fuerza, hasta que la crisis de las ferrerías trajo la total desaparición de estas viejas fábricas en la segunda mitad del XIX. Como consecuencia de esta decadencia, se produjo una vuelta a las actividades agrícolas que exigieron la roturación de nuevas tierras y un mayor número de molinos para moler las cosechas de cereal cada vez más abundantes, de forma que numerosas ferrerías se transformaron en edificios de molturación. Éste fue el caso de las ferrerías de Lanbreabe, Ibargutxi, Altziber y Olabarri.

Por otra parte, la agonía de los molinos se agudizó a partir de mediados del siglo XX: hace unos 45 años funcionaban en Zeanuri unos 11 molinos; en 1979 solamente funcionaban 3 y de ellos 2 lo hacían para casa, esto es, sin clientes. Todos los molinos que existen o se recuerdan en Zeanuri han sido hidráulicos.

Los 11 molinos que pueden verse en el transcurso de la marcha son:

1 Altziber
Situado en la Cofradía de Otsemendi. Era propiedad de la casa-torre de Altziber. Fue ferrería hasta 1868 y posteriormente fue transformado en molino. Tenía 4 piedras. Dejó de funcionar en 1965, tras romperse la presa. El último molinero fue Jesús Agirrezabala. La presa de Altziber está situada a unos 150 metros del molino y actualmente está rota; este lugar es conocido con el nombre de Ponporte, denominación que hace referencia a la compuerta que comunicaba la presa y el calce.

2 Errotabarri
Situado en la Cofradía de Otsemendi. Se construyó en 1785 y es, sin duda, el más recientemente construido en Zeanuri. Tiene 3 piedras y conserva la maquinaria y los útiles en buen estado. En este molino, a diferencia del resto, la presa y la antepara están comunicados por una compuerta y no por medio de un calce. En Errotabarri hay un calce que arranca en la estalda y se prolonga unos 80 metros en paralelo al río, hasta compensar el desnivel de la vía madre. Su actividad cesó en abril de 1975. El último molinero fue Andrés Aldekoa Ane.

3 Barrengo Errota
Situado en la Cofradía de Alzusta. Es copropiedad de once vecinos propietarios de la Cofradía de Alzuta; de estos once, siete son poseedores de una parte cada uno y cuatro de media. Dejó de funcionar en el año 1974. La última molinera fue Rosalía Caballero.

4 Erdiko Errota
Situado en la Cofradía de Alzusta, entre los molinos Barrengo Errota y Goiko Errota —de ahí deriva su nombre, Erdiko errota, que significa molino del medio—. Perteneció a varios propietarios porcioneros de la Cofradía de Aluzta. Dejó de moler hacia el año 1920. Su presa está derruida y el edificio está en ruinas. Su último molinero fue Rafael Beobide.

5 Goiko Errota
Situado en la Cofradía de Alzusta. Dejó de funcionar hacia el año 1955. Los mecanismos del molino los tiene desmontados, pero aún se pueden ver los restos del calce y la antepara. El último molinero fue Germán Gumuzio.

6 Ibargutxi
Situado en la Cofradía de Ipiñaburu. En el siglo XIX fue ferrería. Trabajó con 3 piedras, aunque actualmente tiene 2. La tercera piedra se usaba para moler cebada y pienso, y estaba situada debajo de la zona donde se ubican las otras 2, para aprovechar el agua que anteriormente había movido a éstas. La tercera piedra dejó de trabajar en 1950. En el año 1945 instalaron una turbina y un generador para producir energía eléctrica y hasta 1978 Ibargutxi vendía electricidad a algunos caseríos de las barriadas de Altzua, Ipiñaburu y Undurraga. El molino está totalmente rehabilitado, y de vez en cuando sus piedras muelen trigo o maíz para consumo doméstico. También produce electricidad. El último molinero profesional de Ibargutxi fue Gabriel Larrazabal. Los actuales propietarios son sus hijos Vitoriano, Satur y Mª Jesús, quienes han rehabilitado el molino y su entorno.

7 Lanbreabe
Situado en la Cofradía de Ipiñaburu. Originariamente fue ferrería. Si en una época funcionó con 3 piedras, en los últimos años trabajó con dos. En 1920 se adaptó una de sus turbinas con el fin de generar electricidad para consumo propio y para el de otros 3 caseríos que tenía arrendados. Produjo electricidad hasta la puesta en marcha de la central eléctrica de Medizabal, hacia el año 1952. En el año 1975 el molino cesó su actividad. El último molinero fue Julián Egiluz.

8 Intxaurbe
Situado en la Cofradía de Uribe. Su actividad cesó en el siglo XIX. El caserío que actualmente se conoce como molino de Intxaurbe —Intxaurbeko errota— nunca fue molino, ya que éste se ubicaba en la parte posterior del caserío.

9 Axpe
Situado en la Cofradía de Uribe. Actualmente sólo quedan vestigios de la presa y del calce, pero nadie lo recuerda funcionando. Su actividad cesó hace más de un siglo. Era propiedad del palacio de Axpe.

10 Zulaibar
Situado en la Cofradía de Uribe. Su actividad cesó en 1976. El último molinero fue José Barrenetxea Jose Errota. Recientemente ha sido rehabilitado como vivienda

11 Olabarri
Ubicado en la Cofradía de Ibargüen y asentado junto al río Arratia. Originariamente fue ferrería, y así aparece mencionado en la documentación del S. XVI. En la segunda mitad del siglo XIX fue transformado en molino. Tiene 3 piedras y, más por razones sentimentales que por otra cosa, aún hoy en día las muelas del molino de Olabarri continúan surtiendo harina de maíz a los "clientes de siempre". Originariamente tanto la ferrería como el molino de Olabarri formaban parte del mayorazgo de la familia Arriola, "patrona" de Zeanuri. Anteriormente a la familia Pujana, fueron los Manterola quienes vivieron y trabajaron en esta casa. Fue el 30 de noviembre del año 1898, cuando Isidro Pujana se hizo cargo del molino en régimen de arrendamiento. En los años cincuenta del pasado siglo XX, Benigno Pujana —hijo de Isidro— compró el molino. Benigno trabajó como molinero hasta su fallecimiento el 11 de octubre de 1995. Tras su muerte, es su hija Ana Mari quien mantiene vivo el oficio que durante más de un siglo ha sido el medio de vida de su familia. Esta circunstancia ha llevado a los Pujana a cuidar, restaurar y acondicionar las instalaciones del viejo molino, y darle una nueva función: la de recibir visitas y mostrar el molino a todos aquellos que estén interesados en conocer esta industria tradicional y su funcionamiento.
En el año 1995 Fermín Pujana inició los trabajos de rehabilitación del molino, y en el año 2001 lo reinauguró y lo abrió a los visitantes. Actualmente Fermín continúa restaurando las ruinas de la antigua ferrería, aneja al molino.

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