jueves, 19 de marzo de 2009

Molino de mareas en Xubia (Narón, La Coruña, España), Real Fábrica de Harinas de Las Aceñas

Durante el pasado Congreso de TICCIH-España, celebrado en Ferrol, los asistentes tuvimos la oportunidad de visitar (exteriormente), un magnífico molino de mareas, el situado en la localidad coruñesa de Xubia (Narón).

El molino titulado As Aceas es una obra de finales del siglo XVIII que sustituyó a un artefacto previo de rueda vertical (del que heredó su nombre). Según nos informaron desde Buxa (Asociación Gallega de Patrimonio Industrial), su construcción fue promovida por los franceses Santiago Beaujardin (quien recibió la concesión en 1785) y Juan Lembeye.

El monarca Carlos IV otorgó título de Real Fábrica de Harinas a los molinos de las Aceñas del Ponto el 11 de junio de 1798. La Real Cédula, dictada en Aranjuez, permitía a la fábrica librecomerciar con América, proveerse de trigo fuera de su ámbito territorial, la exención de aranceles y el corte de madera en los bosques reservados a la Marina ferrolana para construir los barriles en los cuales transportar la harina.

La Real Fábrica de Harinas de las Aceñas del Ponto de Xubia tuvo una capacidad de molturación de 25.000 fanegas de trigo al año (más de un millón de Kg). Pese a ello, la competencia de las harineras cantábricas hicieron poco rentable su explotación, y Juan Lembeye fallecería en 1823 con sus molinos hipotecados. Así, su propiedad irá pasando de manos (Juan Prevarte, María Josefa Lembeye, Manuel José Ciaran) y finalmente confluyen en la sociedad creada por Nicolás Fernández y José Rodríguez, hacia 1860.

El edificio que actualmente se conserva consta de presa, molino, vivienda, almacenes y casa de recreo. De entre todos ellos destaca su presa, magnífica obra realizada en piedra y tierra, que sirve de acceso a los molinos y que permite la entrada de las mareas a través de una compuerta giratoria. Su capacidad de embalse supera los 50.000 metros cúbicos de agua.

viernes, 13 de marzo de 2009

¡ Cumplimos 1 año !

En el día de hoy este blog cumple su primer año de vida.

Como autor del mismo estoy enormemente satisfecho de la andadura recorrida hasta ahora.

Hemos colgado más de 100 entradas y nos han visitado 18.500 veces, personas de geografías diferentes, pero todas ellas unidas por un interés compartido: los molinos y las fábricas de harinas.

Las visitas de España constituyen la gran mayoría hasta ahora, con el 85,5 %. Le sigue en segundo lugar Argentina, con el 3,8 %, seguido de cerca por México, con el 2,7 %. A continuación están Venezuela (1,7 %), Perú (0,8 %), Colombia (0,7 %), Chile (0,6 %), USA (0,6 %), Reino Unido (0,3 %) y Francia (0,3 %).

Quiero dar las gracias a todos los que habéis visitado este blog alguna vez en estos 365 días. Con vuestros pinchazos habéis completado nuestro objetivo: difundir el apasionante patrimonio industrial harinero.

Gracias especiales para quienes además de leer, habéis escrito comentarios, me enviasteis correos electrónicos e incluso colaborasteis directamente con el blog dándome referencias, noticias, enlaces, e incluso contándome vuestras propias experiencias personales.

Personalmente quiero agradecer el apoyo de Susana, quien se ha perdido las horas que he pasado realizando las entradas. No sólo no me lo ha reprochado, sino que ha hecho un alto en su trabajo para diseñar la imagen que ilustra esta entrada conmemorativa.

Sinceramente, GRACIAS A TODOS. Espero que podamos compartir del mismo modo al menos otro año más, y los que sigan. Hasta pronto.

Referencias sobre nuestro aniversario:

Blog de Llámpara

La Crónica de León: 'Blogeros por amor a la tierra'

sábado, 7 de marzo de 2009

'Entremos na Panificadora' de Vigo (Pontevedra, España)

Hoy damos cuenta de una grata noticia, el surgimiento de un nuevo colectivo cívico cuyo fin es la preservación del Patrimonio Industrial: Entremos na Panificadora: plataforma para a rehabilitación e reutilización.

El grupo se ha creado a comienzos de 2009 y como primera herramienta ha lanzado una página web, aún en fase de desarrollo,

Consideran escasa la preocupación que tienen los organismo oficiales (Xunta, Concello y universidades), en la conservación y divulgación del patrimonio industrial de la ciudad de Vigo, por lo que ponen en marcha su acción reivindicadora.

Uno de los propósitos que persiguen con su página web es la divulgación de los valores (y también de algunos aspectos técnicos) de la histórica fábrica denominada Panificadora de Vigo, de la cual ya hablamos en este blog en marzo de 2008 (ver entrada).

Así, en la web de Entremos na Panificadora, han colgado muchas imágenes actuales y antiguas de este magnífico inmueble industrial, así como planos, grabados, anuncios publicitarios, etc. También nos acercan allí a la historia del inmueble y de la sociedad anónima que la gestó, la Compañía Viguesa de Panificación.

Por extensión, el colectivo Entremos na Panificadora pondrá su interés en el resto del patrimonio industrial de Vigo y su ría, en cuyo ámbito no existe todavía ningún ejemplo de rehabilitación de este tipo.

Por todo lo anterior, desde aquí queremos mostrarles todo nuestro apoyo en su iniciativa.

viernes, 6 de marzo de 2009

Declaración BIC para los 'Grandes Molinos Vascos' de Bilbao (Vizcaya, España)

El 3 de marzo pasado, el Consejo del Gobierno Vasco ha aprobado la propuesta del Departamento de Cultura para declarar el inmueble Grandes Molinos Vascos de Bilbao Monumento con la categoría de Bien Cultural Calificado.

Situado en la península de Zorrotza, la harinera de Grandes Molinos Vascosse terminó de construir en 1924 según proyecto del arquitecto Federico Ugalde, la fábrica reutilizó varias instalaciones del antiguo astillero de Zorrotza, uno de los principales de la costa vasca que estuvo enfuncionamiento desde el siglo XV hasta prácticamente su reutilización para fábrica de harina.

El edificio principal incluye una fábrica de pisos destinada a almacenaje y molienda del cereal, el ala izquierda deledificio alberga en su interior 23 silos, quince de mayor tamaño,alineados en tres filas de cinco y otros ocho en los espacios intermedios.

El inmueble de Grandes Molinos Vascos es uno de los principales elementos del patrimonio cultural industrial de Euskadi. Tras su declaración como Monumento, el Departamento de Cultura, a través del Centro Vasco de Patrimonio Cultural, incluirá a los Grandes Molinos Vascos de Zorrotza en el catálogo de Bienes Culturales Calificados. Paralelamentese dará conocimiento de la decisión al Registro de la Propiedad, al Ayuntamiento de Bilbao y a los Departamentos de Cultura, Urbanismo y Hacienda de la Diputación Foral de Bizkaia. Al tiempo, el Departamento de Cultura instará al Ayuntamiento de Bilbao para que proceda a la adecuación de la normativa urbanística municipal a las prescripciones previstas por la Ley.

Mientras se produce esta adecuación, las intervenciones que deban realizarse sobre el área afectada por la delimitación del Monumento quedarán sujetas a la autorización de los órganos competentes de la Diputación Foral de Bizkaia.

Descripción del Conjunto Monumental
En la Punta de Zorrotza, formada por la confluencia de los ríos Ibaizabal y Cadagua se ubica en 1920 la empresa Grandes Molinos Vascos, reutilizando un espacio ocupado al menos desde el s. XV por uno de los centros de construcción naval más importante de Euskadi, los Astilleros de Zorrotza.

En 1924 se encuentra ya finalizada la edificación principal proyectada por Federico de Ugalde, la fábrica de pisos destinada a almacenaje y molienda del cereal. Es un edificio en forma de L. El ala izquierda, más corta, alberga los silos y por lo tanto, carece de pisos. El piso 5º del ala derecha comunica con la torre de los silos mediante escaleras. Existen además dos marquesinas adosadas al pabellón en las fachadas delantera y trasera. Los silos, sobresalen en la planta formando semicírculos facetados. El edificio tiene 5 plantas y dos torres, cada piso del ala derecha cuenta con dos crujías y la torre del ala izquierda es un espacio único. La superficie de cada planta de este ala es de 600 m2.

Hacia el puerto existía un patio de longitud igual a la que tiene la fábrica y con 12 m de anchura. Allí entraban los vagones de vía ancha y estrecha. Este patio estaba rodeado por un muro de mampostería de igual fábrica que la cordelería que fue expropiado por el Puerto Autónomo. El ala izquierda del edificio alberga en su interior 23 silos, quince de mayor tamaño, alineados en tres filas de cinco y otros ocho en los espacios intermedios. Los grandes tienen un diámetro de cinco metros y una capacidad para 75 Tn de grano.

La estructura del edificio es de hormigón armado, en el ala derecha en las plantas aparece una fila de cuatro pilares centrales, que separa la planta en dos crujías, con estos pilares se corresponden unas pilastras en los muros de cierre perimetrales. Estos muros son de hormigón armado colocado por piezas. La cubierta del edificio está constituida a dos aguas, en origen era de teja plana, en la actualidad de uralita, colocada sobre entablado de madera, que apoya sobre cerchas de pendolón simple de madera. Exteriormente se observan unos tirantes de madera en los aleros. Los accesos del edificio se realizan a través de seis túneles de carga comunicados con el patio central y cinco muelles de carga al puerto cobijados bajo dos marquesinas adosadas al edificio en las fachadas delantera y trasera.

El pabellón se caracteriza por la profusión de vanos que se abren en su fachada, excepto en el ala correspondiente a los silos. En la fachada delantera existen seis ejes de ventanas, la fachada posterior, hacia la ría, se organiza como un cuerpo horizontal, donde se coloca la torre de comunicaciones ligeramente descentrada, se repiten el mismo tipo de huecos de la fachada anterior colocados en recercados verticales que abarcan toda la altura del edificio.

Existen dentro del edificio escaleras y varios montacargas ubicados en elcuerpo de la torre. Dentro de la finca que ocupan los Grandes Molinos Vascos se conservan estructuras preexistentes, reutilizadas del Astillero Real de Zorrotza, entre las que cabe ser destacadas:

- El edificio de la antigua Cordelería, o Fábrica de jarcias, del último cuarto del s.XVIII. El edificio original debió tener unos 400 metros de longitud, y 13 metros de anchura. En él que se elaboraban las jarcias para los buques mediante el proceso de hilado y trenzado del cáñamo. En estas tareas se afanaban alrededor de 200 personas. Actualmente queda un segmento de unos 70 metros de largo, el extremo norte. Este segmento a su vez se puede dividir en dos, si tenemos encuenta el desigual nivel de conservación que presenta. El primero, empezando desde el extremo N, de unos 30 metros de longitud, que conserva en buen estado sus tres fachadas, exterior e interiormente, así como la estructura de madera de la cubierta, aparentemente originales. En el segundo tramo, de 40 metros, se conservan en una altura mayor a 2/3 los muros correspondientes al edificio original, aunque enmascarados. El último tercio de éstos y la cubierta corresponden ya a una intervención contemporánea o posterior a la entrada enfuncionamiento de los molinos: se apoyan sobre los muros originales una estructura de hormigón armado que permite la apertura de grandes vanos apaisados, y sobre ésta se apoya una estructura metálica de cerchas, que sustituye a las originales. Interiormente ambos segmentos encierran un espacio continuo y diáfano, al haber desaparecido los forjados que lo dividían, en tres pisos al menos el tramo norte, a la vista de las huellas dejadas en los muros. La cubierta es a dos aguas, con la cumbrera lógicamente en el sentido longitudinal, y en el extremo norte se dispone un pequeño faldón triangular, que evita exponer al norte un hastial demasiado grande. Los muros que conforman las fachadas del edificio son de mampostería y se utiliza la sillería exclusivamente para la formación de vanos y esquinales. Estos muros son de anchura variable, más estrechos según ascendemos. Estos estrechamientos se hacen por la parte interior del muro y se utilizarían para apoyar la solivería de la siguiente planta. Dispone de tres pisos de vanos adintelados, que se abrenrítmicamente cada 7,5 metros aproximadamente, y se encuntranalineados verticalmente. A finales del siglo XIX este edificio venía siendo utilizado por la firma Ybarra y Cía. Entre 1923 y 1924 se derruyó gran parte del edificio. En el extremo sur del segmento que permanece se realizó una fachada nueva, de grandes vanosa paisados, junto a al acceso principal a las instalaciones de Molinos Vascos. Esta entrada estaba formada por un gran acceso rodado central, flanqueado por dos menores peatonales, que aun hoy se pueden apreciar.

- Muro de cierre norte y acceso. Se conserva el muro quecerraba al norte los Astilleros Reales de Zorroza, tal como sepuede apreciar en un plano de Francisco de Oleaga de 1787. Según este plano se apoyaba al interior de este muro una tejabana a todo lo largo. Se conservan asimismo los sillares que enmarcan lo que debió ser el acceso principal al recinto, que según este mismo plano debió estar cubierto por un arco yuna cornisa con tres pináculos.

- Fuente o pozo, ubicado entre el edificio de Grandes MolinosVascos y el mencionado muro de cierre norte.

Fuente:
Beñat Doxandabaratz, responsable de prensa del Departamento de Cultura del Gobierno Vasco.

domingo, 1 de marzo de 2009

La Casa de la Cultura de Villafranca de los Barros (Badajoz, España)

La localidad pacense de Villafranca de los Barros cuenta con un edificio cultural de significada importancia. La actual 'Casa de la Cultura' aprovecha el antiguo edificio de la fábrica de harinas «San Antonio».

La fábrica de harinas «San Antonio» fue construida a finales del siglo XIX por Ricardo Montero de Espinosa y Eduardo Rengifo.

Según la web municipal, la referencia histórica más antigua de la harinera corresponde a un contrato celebrado entre los propietarios y el ingeniero Isaac Peral el 18 de febrero de 1895 para la instalación de una central eléctrica. Recordemos que Isaac Peral y Caballero (Cartagena, 01/06/1851 - Berlín, 22/05/1895) fue el científico, marino y militar español que inventó en 1885 el primer submarino torpedero.

La harinera es por tanto anterior a 1895, y estaba accionada mediante una máquina de vapor. Los anuncios publicitarios de la época dicen de ella lo siguiente:

SAN ANTONIO
GRAN FABRICA DE HARINAS, PANADERÍA Y SÉMOLAS
SISTEMA AUSTRO-HÚNGARO
SEÑORES M. ESPINOSA Y REGINFO
MAQUINARIA A VAPOR MONTADA CON ARREGLO A LOS ÚLTIMOS ADELANTOS

La harinera se mantuvo en actividad hasta el 25 de enero de 1979. La rehabilitación del edificio ha correspondido al arquitecto Vicente López Bernal, de quien copiamos la descripción siguiente:
"Al igual que en otras fábricas de harinas de esta época los desconocidos autores proyectan de forma única edificio e instalaciones, adaptando el primero a las necesidades funcionales de la fabricación, apareciendo la intención compositiva únicamente en el diseño de fachada donde se reflejan los materiales utilizados en la construcción del muro: piedra y ladrillo.
La piedra es el material predominante colocándose sin ningún tipo de labra en un aparejo concertado que se remata en huecos, esquinas, aleros y forjados mediante aparejo de ladrillo tosco. El contraste entre ambos materiales produce un magnífico aspecto a las fachadas, consiguiendo de paso una terminación de durabilidad ilimitada sin ningún tipo de mantenimiento.
La edificación está organizada en cinco cuerpos, cuatro de ellos de altura irregular, de una o dos plantas, y cubiertas a dos aguas, encargados de ordenar un patio central y un quinto elemento de tres plantas de altura con ático en el vacío de la cubierta. En todos los casos, la edificación es un elemento prismático rematado por una cubierta a dos aguas resuelta con estructura de madera y teja árabe.
El cuerpo de mayor altura aloja la maquinaria de molturación, principal actividad de la fábrica. Con unas dimensiones exteriores de 26 x 13,50 m, está dividido interiormente por un muro de carga en dos espacios, uno de 4 x 12 m y otro de 20 x 12 m. Este último está sostenido por ocho pies derechos de madera ordenados en una perfecta retícula de 4 x 4 m, sobre los que apoyan dos carreras del mismo material empalmadas mediante solución en "rayo de Júpiter".
Estas jácenas y los muros de carga sostienen el envigado sobre el que se clava el entarimado del pavimento. Toda la madera utilizada en la estructura interior es pino Pinsapo con una coloración natural muy oscura que le da al espacio interior una fuerte personalidad y atractivo.
En la banda más interior de las producidas por la retícula de pilares existe un semisótano donde estaba el eje motriz de la fábrica que transmitía la fuerza a las distintas máquinas mediante correas de transmisión y que a su vez era movido por la máquina de vapor.
El cuerpo resultante de prolongar longitudinalmente el edificio anterior cuenta con dos alturas y en él se alojan los silos y tolvas para almacenado de grano y la administración. Tiene unas dimensiones de 32 x 8 m y, junto con el anterior, da fachada principal al conjunto. Es la edificación con peor calidad de las existentes, ya que en parte se emplea el tapial y sus cubiertas y forjados están construidos con unas soluciones muy torpes. Esto hace pesar en una mayor antigüedad y probablemente en un molino movido por el agua del vecino arroyo.
A continuación y ortogonalmente a este elemento, se sitúa la panadería organizada en dos crujías longitudinales que dividen la cubierta en dos aguas de distinta pendiente, ocupando un rectángulo de 14 x 24 m. En una de las crujías se sitúan los cuatro hornos para cocer el pan y en la otra las labores propias de fabricación y amasado.
La salida de humo de los hornos se produce por cuatro chimeneas de fábrica de ladrillo que hacen de esta fachada el elemento más singular y atractivo dentro del interés que tiene todo el conjunto.
Otra nave, ortogonal a la primera en el punto donde se unen los edificios de la fachada principal, es de una sola planta con doble altura (14 x 9 m) y debería alojar la máquina de vapor encargada de mover el eje principal de la fábrica, ya que en su proximidad se encuentra la gran chimenea conectada a esta nave por una canalización subterránea de ladrillo. El último elemento encargado de cerrar el patio lo forma una nave de 9 x 24 m con dos tramos, uno con la misma altura que el anterior y otro más bajo. En esta zona es donde podrían haberse alojado los generadores de energía eléctrica instalados por Isaac Peral.
Este conjunto descrito lo completaban la esbelta chimenea, el estanque para la reserva de agua de las calderas y la refrigeración y el pinar. La chimenea de 24 m de altura estaba construida como elemento exento en el diedro comprendido entre el edificio principal y la nave de la máquina de vapor.
Esta situación se contempla con claridad en fotografías de los años veinte donde el edificio principal aparece exento casi en tres de sus cuatro caras y pueden apreciarse las proporciones de la torre-chimenea sin la edificación añadida posteriormente.
El estanque formaba una lámina de agua de 20 x 30 m en cuya proximidad se encuentra una docena de magníficos pinos que hacen de telón de fondo del conjunto cuando éste se observa desde el patio interior de la harinera.
En 1927 se añadieron dos naves más, adosadas al edificio de cuatro plantas, que deforman el exterior del conjunto por tres razones:
-Afectan gravemente las proporciones de la chimenea al encontrarse prácticamente unidas a ella.
-Los materiales de la fachada no son piedra y ladrillo como en el resto del edificio sino enfoscado.
-Tapan una de las fachadas del edificio principal, hasta la altura de la segunda planta, cegando los huecos existentes.
El conjunto de edificación descrito se encontraba como elemento aislado dentro de una parcela de 3 hectáreas de superficie destinada a usos agrícolas. A raíz del cese de actividades, los nuevos propietarios se plantearon la conversión de la finca en suelo residencial y su consiguiente urbanización. Durante este proceso, el Ayuntamiento accedió a la propiedad del edificio y los restos de maquinaria que no habían sido vendidos aún."
La rehabilitación se inició en 1986 y fue inaugurada el 29 de septiembre de 1994 por Juan Carlos
Rodríguez Ibarra, Presidente de la Junta de Extremadura. El conjunto está declarado como Bien de Interés Cultural (BIC). Gracias a ello, esta singular harinera decimonónica es actualmente la protagonista de toda la programación cultural del municipio, dando acogida también a la Escuela Municipal de Música, a la Biblioteca, a Radio Villafranca, al Comité de Relaciones Internacionales (C.R.I.) y a otras dependencias y espacios públicos donde tienen cabida exposiciones, talleres, conferencias y otra serie de actividades.

Por ejemplo, en el momento de escribir esta entrada, el centro acoge Vive-Arte, una exposición pictórica con más de 150 obras de artistas de doce países, entre otros, Portugal, Bélgica, Cuba, España, Brasil, Rusia, Angola, Italia, Colombia, Francia, Mozambique o Alemania.


Fuentes:
http://www.villafrancadelosbarros.es/la_ciudad/patrimonio_artistico.htm
http://www.hoyesarte.com/index.php?option=com_content&view=article&id=1035:villafranca-de-los-barros-acogera-vive-arte&catid=89:actualidad&Itemid=364
http://www.villafrancadelosbarros.es/galerias_fotograficas/cultura/index.html
http://www.villafrancadelosbarros.es/areas_de_actuacion/casa_de_cultura.htm

miércoles, 25 de febrero de 2009

Harinera «La Esperanaza» de Mandayona (Guadalajara, España)

Recientemente ha fallecido Fernando Aldana Ocio, (Hornilla, 05-06-1908 - Madrid, 20-02-2009), y debido a ello hemos tenido conocimiento de la historia de su vida, que está ligada a la fábrica de harinas «La Esperanaza» de Mandayona.

Fernando Aldana era riojano de origen. Fue Perito Industrial y estuvo destinado en la Delegación de Industria de Guadalajara, como técnico de la misma. Precisamente por ello, en una de las inspecciones que realizaba por la provincia, acudió un buen día a visitar la harinera «La Esperanaza» de la localidad de Mandayona, propiedad de la familia Mayor Gil. La visita cambiaría su vida.

Aquel día conoció a su futura mujer, Magdalena Mayor Gil (Mandayona, 25-05-1917), hija de los dueños de la harinera, Gerardo Mayor Anguita y Benita Gil Ayuso. Contrajeron matrimonio el 8 de abril de 1942 en Mandayona y se fueron a vivir a Guadalajara, donde tendrían hasta 5 hijos.

Dos años antes, y cuando sólo contaba con 23 años, Magdalena Mayor Gil se hizo cargo de la fábrica de harinas «La Esperanaza».

En 1945 el matrimonio Aldana Mayor amplió la fábrica de harinas y construyeron una fábrica de pastas, denominada «Santa Adela». Los siguientes años significaron el auge de las industrias familiares, pues dieron trabajo a unos 100 obreros de Mandayona.

En 1955 Fernando Aldana fue nombrado alcalde de Mandayona por el Gobernador Civil de Guadalajara, en plena dictadura franquista. Permanecería en la alcaldía durante 44 años, pasando de la dictadura a la democracia (integrándose en lo que hoy es el Partido Popular), siendo el alcalde que más tiempo ha ostentado dicho cargo en España. En 1959 fue nombrado Procurador en Cortes por el Tercio Municipal, cargo que ocupó hasta 1975.

Uno de sus hijos, Juan José, fue presidente de Caja Provincial de Guadalajara, y otro, Fernando, secretario general de Ciencia y Tecnología en uno de los Gobiernos de José María Aznar.

Sobre la fábrica de harinas, podemos decir que se trata de una industria que empezó a molturar en 1923. En la actualidad ha sido reimpulsada por la sociedad anónima Harinas Río Dulce.

Fuentes:

miércoles, 11 de febrero de 2009

Harino Panadera "vuelve" a Bilbao (Vizcaya, España)


Teresa Abajo para El Correo (04-02-2009):


Harino Panadera vuelve a Bilbao

El histórico edificio se estrena como sede del área de Salud y Consumo y muestra la maquinaria que se utilizaba para moler el trigo


El edificio de Harino Panadera no destaca por su arquitectura de vanguardia, sino por su solidez. Construido en 1902 en hormigón armado, toda una novedad para la época, ha sido recuperado tras años de abandono como sede de la concejalía de Salud y Consumo de Bilbao. Los modernos laboratorios del área conviven con la maquinaria que se utilizaba para la molienda del trigo, que también ha sido restaurada. El inmueble es blanco como la harina por dentro y por fuera, para aprovechar la luz.

Ayer acudieron a la inauguración muchos vecinos de Iralabarri. El edificio está tan ligado a la historia del barrio que fue el propietario de la fábrica, Juan José Irala, quien promovió la construcción de las casas de estilo inglés donde vivían los trabajadores. El alcalde, Iñaki Azkuna, y el concejal de Salud y Consumo, Sabin Anuzita, compartieron con algunos residentes el corte de cinta del único bloque que sigue en pie del complejo productivo, que cerró sus puertas a mediados de los noventa. El Gobierno vasco lo declaró monumento en 2005, con una atención especial a sus sofisticadas instalaciones mecánicas.

La maquinaria original reluce pintada de vivos colores, entre una compleja red de tubos que abarca las seis plantas del edificio. «Lo bonito era verlo funcionando, cómo subía la harina», comentaba Manuel Gallardo, que trabajó durante 39 años en la distribución de pan. Recuperar este legado ha costado 5,9 millones de euros. Además de la restauración integral, se ha construido un inmueble adosado de ladrillo y la superficie total ronda los 4.000 metros cuadrados.

Aquí trabajan 115 personas en servicios como la Oficina de Información al Consumidor (OMIC) o Inspección Alimentaria. A un lado están las oficinas y al otro la maquinaria, restaurada con tanto cuidado que podría ponerse en marcha. Los molinos transformaban hasta 120.000 kilos de trigo en 24 horas. «Estaba en muy malas condiciones y no ha sido un trabajo fácil, pero es un mundo apasionante», explica el arquitecto Aitor Fernández. «Hemos trabajado con un ingeniero agrónomo especialista en harineras, Carlos Fernández Vasallo».

En el recinto no hay paneles explicativos. No se le ha dado forma de museo, aunque se organizarán circuitos escolares dentro de las actividades de la OMIC y se estudia impulsar visitas guiadas. Aunque faltaba el olor a pan recién hecho, los asistentes degustaron rosquillas de San Blas y compartieron sus recuerdos. Desde los tiempos en que «veníamos a la fábrica a comprar pastas» hasta el abandono, «cuando los manguis saltaban la tapia para desmontar los motores». La asociación vecinal y los expertos en patrimonio industrial siempre defendieron la recuperación de este edificio, que encontró su oportunidad cuando se planteó el traslado del área de Salud y Consumo dentro de la operación Garellano.


¿Ciudad industrial?
Opinión de Joaquín Cárcamo (AVPIOP)

No le resulta difícil hoy a quien nos visita reconocer urbanística y arquitectónicamente tanto la villa histórica como el trazado del ensanche burgués. Sin embargo, la gran transformación habida en tan sólo veinte años en los espacios, tanto centrales como periurbanos, ocupados por la industria haría pensar que las fábricas fueron algo ajeno a la ciudad.

Está por escribir la historia del Bilbao industrial. Dos aislados hornos de calcinación nos advierten sobre los dominios de la minería del hierro en Miribilla o Mina del Morro; dos descontextualizadas chimeneas marcan el territorio de la siderurgia en Santa Ana de Bolueta y Echevarría; una única grúa nos sitúa sobre la huella de la construcción naval y nada recuerda a grandes metalúrgicas como Averly o Talleres de Deusto. Sólo Zorroza, Zorrozaurre o Irala alojan aún, no parece que por mucho tiempo, el testimonio del pasado fabril.

Pero, lejos del territorio del hierro, hubo otras industrias menos conocidas, como la del pan. Cuatro fábricas de harinas se han mantenido -como monumentos- en la trama urbana: El Pontón, considerado el primer recinto industrial en el territorio, La Ceres, en La Merced, Molinos Vascos, su sucesora, en Zorroza y Harino Panadera en Irala.

La fábrica de Irala se demolió hace ya unos años en un proceso bellamente documentado por la artista Marisa González. Se libró de la piqueta uno de los edificios fundacionales de 1902, protegido junto con toda la maquinaria de producción por el Gobierno vasco. Afortunadamente, tras algún intento absurdo de transvestir su naturaleza disfrazándola con vidrio, la arquitectura se ha puesto ahora al servicio del edificio y no al revés.

Posiblemente lo más difícil para un arquitecto es hacer lo que aquí se ha hecho, eludir los protagonismos y recuperar el edificio dotándole de funcionalidad ante el cambio de uso. El resultado es, felizmente, respetuoso con la esencia de la fábrica, transmitiendo toda la emoción y la belleza de un singular espacio del trabajo. La fábrica de Harino Panadera no es monumental, ni diríamos que bella, pero es también un legado de la actividad humana, de no menor importancia para la comprensión total de nuestro pasado que la catedral o el palacio municipal. Hoy sentimos a Bilbao menos mutilado.

Fuente: