lunes, 15 de agosto de 2011

El 'Molino Filippini' de Durazno (Durazno, Uruguay)


Nuestro lector Carlos Fariello nos remite unas interesantísimas imágenes desde Durazno (Uruguay). Se trata de unas magníficas fotografías que tomó en el año 2008 del antiguo molino de su ciudad, del que nos dice que no tiene actividad industrial desde hace más de veinte años.

Aprovechamos para recordar que en el continente americano denominan como molino a lo que al otro lado del Atlántico, especialmente en España, llamamos fábrica de harinas puesto que el término molino queda reservado a la actividad más artesanal en pequeñas instalaciones.

La industria uruguaya que nos ocupa en este
post se denomina Molino Filippini y fue instalado por inmigrantes italianos afincados en el siglo XIX en Durazno. Así, el edificio en cuestión tiene ya más de cien años. Además de la fabricación de harinas, la industria producía pan y fideos. Su área comercial abarcaba la región en la que se enclava e incluso exportaba al Brasil.

Patrimonio protegido

Las fotografías en blanco y negro que ilustran esta entrada, realizadas como ya hemos dicho por Carlos Fariello, fueron motivo de una exposición que tuvo gran éxito de visitas. Nos comenta en su correo su autor, al que desde aquí reiteramos nuestro agradecimiento, que se encuentra recopilando la colección de fotografías para elaborar un libro y presentarlo a un concurso en Montevideo, para el cual le deseamos el mayor de los éxitos.

La calidad de la construcción arquitectónica de la harinera de los Filippini en Durazno ha posibilitado que pese a su abandono, el edificio haya sido declarado de interés por el municipio, protegiéndolo como valor patrimonial histórico. Como puede observarse en las imágenes, la fábrica edilicia está realizada mayoritariamente con ladrillo.

No se conserva, desafortunadamente, la maquinaria que existía en el interior. Aun así, la edificación presenta múltiples posibilidades de recuperación y rehabilitación para nuevos usos, lo cual haría posible su conservación futura.

Nuevamente nuestros lectores han hecho posible que conozcamos otra maravilla del patrimonio industrial harinero mundial, que se une para enriquecer este blog. Gracias a Carlos Fariello y a cuantos siguen este espacio y colaboran para enriquecerlo.